Camino hacia la construcción de la Familia Humana en la Era de Acuario

 

A menudo en nuestra vida, cuando uno vive, siente y observa a su familia se pregunta, ¿qué es una familia*?, ¿cuáles son sus cimientos?, ¿...y su función?, ¿a qué familia pertenezco?, ¿es esta mi familia?.

 

(* Familia, del latín: grupo de personas formado por individuos unidos o emparentados que viven juntos, bien por vínculo de matrimonio o por vínculo de consanguinidad).

 

En nuestra rebeldía y búsqueda de sentido e identidad, empezamos a observar, si tomamos conciencia de ello, los roles que nos unen y nos separan de los miembros de nuestro clan familiar. Roles, que a veces repetimos, sin sentido, viviendo como marionetas del destino, sin ser conscientes de que son solo las necesidades de los otros y muchas veces no las de uno mismo, las que seguimos alimentando y necesitando para mantener el vínculo con los demás y la necesidad de supervivencia. Estas necesidades, son memorias que nos llegan del reino animal; como la de “necesitar al clan”, ya que sin él no sobrevivimos a las necesidades de la propia vida. Todas estas memorias primarias siguen pulsando en nuestra biología como un grito desgarrador de la propia evolución, y es de esta “necesidad de pertenecer” enfocada para el bien individual y del pequeño clan, que nace la Sociedad*

 

 

(* Sociedad, del latín societas, agrupación de individuos que se produce tanto entre los humanos (sociedades humanas) como entre algunos animales (sociedades animales) en ambos, la relación se establece entre los individuos más allá de la trasmisión genética e implica cierto grado de comunicación y cooperación.)

Hoy en día estamos en el resurgir de la Era de Acuario, donde se ha de dar como potencial, el hermanamiento universal que se arraiga en la razón y la percepción directa del corazón (conciencia Crística). Es en esta Era cuando el Ser Humano y la sociedad se ven impulsados a dar un salto cuántico evolutivo, que se caracteriza por la posibilidad de iluminar los problemas sociales de forma justa y equitativa para la mejora intelectual y espiritual tanto individual como colectivamente, ya que estamos ubicados astrologicamente bajo la influencia de la constelación de Acuario, signo que representa lo científico e intelectual y del planeta que lo rige, Urano, asociado a la intuición.

Es por esto que entramos en un nuevo estadio en el cual se percibe todo el potencial oculto que hemos de re-descubrir y que está latente como en una semilla a punto de romper su caparazón, palpitando cómo un único corazón.

Corazón que hay que despertar en nosotros, llenos de razón pero faltos de intuición o al revés llenos de intuición y faltos de razón, para unir la razón con el corazón.

Es en esta unión razón-corazón, donde nace el “matrimonio” que nos ha de llevar al altar de nuestra divinidad por re-encontrar. A partir de este compromiso con uno mismo, como unidad entera, se puede re-conocer otra unidad y  juntos, en esta unión completa, en el que sumamos dos, vivir el potencial de un Nosotros, y de la creación de este tercer aspecto, hijo de nuestra unión, nacera un cuarto, la manifestación.

Tenemos el potencial de construir la familia Humana de esta Nueva Era, conscientes de ese grito de la evolución, aspirando cada vez a más luz, belleza y armonía, y como bebés aún del reino humano, despertando nuestra divinidad,  reconociendo nuestro linaje celestial e integrando las memorias del linaje terrenal.

¿Cómo voy a despertar si no suelto algo de mí, para abrirme a los demás y reconozcer en ellos algo de mí?, ¿Cómo voy a despertar si no abro el corazón y me abró a los demás? ¿Cómo voy a despertar sin el uso de la razón para despejar las nubes que no me dejan ver con lucidez?¿ Como voy a despertar si no despierto en Él?

Es en esta comunión con los demás, donde nace la comunicación. De este emisor y este receptor, como en unas nupcias, nacerá un hijo en común: la cooperación, dando fruto el resultado de una estrategia que es aplicada para obtener un objetivo, La familia Humana.

 

 

Montse Domènech