Medicina Espagírica Alquímica

La vieja Espagíria , el arte de curar originario del milenario Egipto y al que tanto se aplicará Paracelso, lejos de morir, continuó su trayectoria de arcana sabiduría a lo largo de los siglos, atravesando tiempos de oscuridad e ignorancia desde que la arrogancia del renacimiento y la modernidad, la relegaron a las cavernas tétricas de brujos y nigromantes. A la espera de tiempos más afortunados y tolerantes, las ciencias de Hermes, (Alquimia, Espagíria y Astrología) hubieron de ocultarse y enmudecer.

 

La Mística y Filosofía medieval, toda la gloria del Saber de Al-Ándalus, que fuera faro del mundo un día, se vio así en la necesidad de ocultarse en las más pestilentes cloacas y soportar con la paciencia que solo la Sabiduría confiere, las críticas y burlas más crueles.

Sin embargo, no llego a perderse el hilo de la Tradición y así, cumplen los tiempos en los que un nuevo paradigma científico, más espiritualista, se abre camino irremediablemente entre los despojos de una civilización de un sistema que no es ya sino un ser agonizante.

 

La Kemicina o Medicina Espagírica, se basa en estrictas leyes herméticas y estas leyes son las que diferencian sus principios de los demás contextos médicos y farmacológicos. Desde tiempo inmemorial, los alquimistas sabían que todo remedio se halla en la naturaleza como rectificación de los errores emanados de la manipulación indebida de esta misma Naturaleza. Sin entrar en detalles que no vienen al caso, recordemos sin embargo, que estamos en un terreno en el que Ciencia y Moral se dan la mano para introducirnos así en los campos de una Ciencia con Consciencia.


A nivel informativo interesa quedarnos con un par de conceptos para atisbar la diferencia entre los preparados Espagíricos o de Alquimia menor con respecto a otras preparaciones medicinales:

 

En primer lugar, la Espagiria de se define como el arte de separar lo puro de lo impuro. Arte separatoria por excelencia que exige toda una liturgia de lab-oratorio (ora et labora que decían antaño los venerables monjes nazarenos).

 

Por otra parte la separación de lo puro de entre lo impuro, exige necesariamente el paso por la muerte, los misterios de Thanatos oficiados en el Athanor, el horno secreto de los alquimistas, cuyo fuego devora las partes más groseras de la materia para devenirlas en espíritu y volverlas a cristalizar de nuevo de acuerdo con la perfecta geometría que les impuso el Único Señor, el Señor del Multiverso. 


Si de las cenizas de un cadáver vemos nacer a un cuerpo infinitamente más puro o poderoso que el original, ¿No estamos hablando acaso de la Palenginesia a la que tanto dedicó el bueno de Paracelso?, ¿No estamos hablando del mito del ave Fénix que en la antigüedad diera su nombre a la tierra Fenicia?, ¿No estamos rozando también la verdad científica que los clérigos medievales ocultaron con la tradición del cuerpo glorioso post mortem?.

 

La Kemicina o Medicina Hermética considera además a toda enfermedad del cuerpo como reflejo de una enfermedad del alma individual, y por lo tanto como una distorsión del Espíritu de la Naturaleza. Cuando alguien sufre, la Naturaleza entera sufre. Si solo hablamos en termino unitario de SALUD, ¿Por qué hemos de hablar en termino plural de ENFERMEDAD?. En realidad solo hay una Salud y una Enfermedad y todo aquello a lo que llamamos enfermedades no son sino los síntomas de la Muerte.


                                                                                                                                                                                           INICIO